Amfisa, la ciudad más importante de los locrios occidentales, se desarrolló gracias a su posición estratégica y alcanzó su máximo esplendor durante los períodos clásico, helenístico y romano temprano. La ciudad debe su nombre a la ninfa Amfisa, hija del mítico rey Makar, hijo de Eolo. Su agitada historia queda reflejada en la acrópolis fortificada y en sus murallas, que constituían el núcleo del sistema defensivo de la antigua ciudad. Amfisa estuvo habitada desde la época geométrica y desempeñó un papel importante en la historia de la antigua Grecia, participando en guerras y conflictos. El acontecimiento más destacado fue su destrucción por Filipo II de Macedonia en el año 338 a. C., tras lo cual fue reconstruida y recuperó su prosperidad. Durante el período franco, Amfisa fue la sede de una baronía y recibió el nombre de La Sole. De esta denominación medieval derivó posteriormente el nombre de Salona, con el que la ciudad fue conocida durante la época otomana y hasta los tiempos modernos. El yacimiento arqueológico de Amfisa comprende los restos de la antigua ciudad y de su recinto fortificado. Entre los monumentos mejor conservados destacan sus murallas. Aún hoy se conservan tramos de mampostería isódoma y poligonal anteriores a la destrucción del año 338 a. C. El material arquitectónico antiguo disperso tras la destrucción de la ciudad fue reutilizado en las murallas durante la reconstrucción medieval. En la actualidad pueden distinguirse claramente amplios sectores de las fortificaciones medievales, construidas con grandes bloques rectangulares de piedra antigua unidos con mortero y complementados con piedras de menor tamaño. Los hallazgos más importantes de las excavaciones de la antigua Amfisa se exponen actualmente en el Museo Arqueológico de Amfisa.
http://odysseus.culture.gr/ Συντάκτης Α. Τσαρούχα, Αρχαιολόγος